Nov 06 2007
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Vanguardia y “mala literatura”: de Macedonio a César Aira
“Al fondo de la literatura mala, para encontrar la buena, o la nueva, o la buena nueva”[1] . En esta versión del famoso verso final de Les fleurs du mal (1857) -”Au fond de l’inconnu pour trouver de nouveau!“– César Aira sitúa su proyecto literario no sólo en lo que Octavio Paz llamara la “tradición de la ruptura”[2] , sino en una tradición dentro de esa tradición que es particularmente fértil en el Río de la Plata: aquélla que promueve la práctica de una “mala” escritura como el modo más certero de llegar a lo nuevo, y que en sus manifestaciones más radicales, por la contracara de lo nuevo, se da como proyecto de salida de la institución literaria. El lema de Aira no sólo reformula a Baudelaire sino también, y sobre todo, parafrasea a Macedonio Fernández, cuyo proyecto de la “última novela mala” y “primera novela buena” inaugura en la literatura argentina la tradición de escritura radical que se podría resumir en la combinación de las cifras “vanguardia” y “mala literatura”.
La apelación a una “mala literatura” en el sentido de los géneros bajos o menores, aun cuando juegue un papel evidente en la narrativa de Aira, parece menos decisiva que la práctica de una “mala literatura” en el sentido de una
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