Oct 29 2007
“mala” escritura y revolución
El segundo eje histórico en torno al que cunden discursos de “mala” escritura sería la revolución como elemento del imaginario político y cultural que prolifera con particular intensidad en los años 60 y 70, durante aproximadamente dos décadas tras al triunfo de la revolución en Cuba. Si la emergencia de las “malas” escrituras puede verse hasta cierto punto como efecto de la interferencia de lo político en lo estético, como desplazamiento del vector de la fruición por la irrupción de vectores de pensamiento y acción política, tradicionalmente considerados alógenos al campo, de la literatura como “belle-letrismo”, ese cruce se intensifica espectacularmente en los años 60 y 70. Aunque ese cruce es constatable ya en algunos de los discursos de “mala” escritura de los años 30, como es el caso de Macedonio o Arlt, donde la escritura “mala” se asocia directamente al cruce de política y ficción, las “malas” escrituras sesentistas y setentistas -la escritura de Osvaldo Lamborghini, el cine de Glauber Rocha, el “Teatro del oprimido” de Augusto Boal — se diría que interiorizan ese cruce discursivo y lo aplican de manera programática, proponiendo prácticas culturales que se conciben como formas específicas de “pasar a la acción” -formas que tienen la especificidad de un cierto espíritu de época.
distinción estética y comunión sociopolítica
Las “malas” escrituras, especialmente cuando surgen ligadas a un discurso revolucionario, ponen en juego una singular dialéctica de apertura y cierre: las recorre una tensión entre un deseo de distinción estética (particularmente intenso
…
Comments Off

